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Vapear Y Fumar No Es Lo Mismo: La Diferencia Es La Combustión

El debate sobre el uso de cigarros electrónicos, comúnmente conocidos como dispositivos de vapeo o vapeadores sigue en aumento. Sin embargo, un punto en el que muchos expertos coinciden es que vapear es significativamente menos dañino que fumar cigarros convencionales, principalmente debido a la ausencia de combustión. Esta diferencia clave no solo afecta la composición de las sustancias inhaladas, sino también los riesgos asociados con ambas prácticas.

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Humo vs Vapor


El humo generado por los cigarros convencionales contiene miles de compuestos, muchos de los cuales son tóxicos y carcinógenos. Entre estos se encuentran el alquitrán, el monóxido de carbono y las nitrosaminas, que son productos derivados del proceso de combustión. Este humo es responsable de enfermedades como el cáncer de pulmón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y problemas cardiovasculares, según reportes del Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

 

Fumar es la principal causa de muerte prevenible en el mundo, con más de 8 millones de muertes cada año relacionadas con el tabaco, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

El vapor, en cambio, se genera al calentar un líquido, conocido como líquido para vapear, sin llegar a la combustión. Esto significa que los vapeadores no queman tabaco, lo que elimina la producción de alquitrán y reduce considerablemente la presencia de sustancias tóxicas. De acuerdo con Public Health England, el riesgo de los vapeadores es al menos un 95% menor que el de fumar cigarros convencionales. Aunque el vapor contiene nicotina y algunos compuestos químicos, la gran mayoría de las sustancias tóxicas presentes en el humo no se encuentran en los niveles significativos en los vapores generados por los dispositivos de vapeo.

La importancia de la

combustión en los riesgos


Al encenderse, la punta de un cigarro convencional se calienta tanto que, en su punto máximo, alcanza una temperatura de alrededor de 950 °C. La combustión resultante hace que el tabaco se descomponga en miles de sustancias químicas, muchas de las cuales no están presentes en el material no quemado.

 

A estas temperaturas, el oxígeno del aire reacciona con el tabaco carbonizado produciendo gases simples como monóxido de carbono, dióxido de carbono e hidrógeno. Muchos de los tóxicos que se encuentran en el humo se forman por la degradación a alta temperatura del tabaco, tanto por combustión como por pirólisis (la descomposición de una sustancia por calor).

Aquí es donde se forman muchos de los productos químicos orgánicos, incluidos muchos de los tóxicos, que se encuentran en el humo pero no están presentes en el tabaco original.

 

Algunos tóxicos, como los metales pesados ​​presentes en el tabaco, no se modifican con el calor y serán transportados en el humo o permanecerán en la ceniza que se produce.

 

El proceso de combustión en los cigarros convencionales es la fuente de la mayoría de los problemas de salud relacionados con fumar. Cuando se quema tabaco, se producen miles de sustancias químicas, muchas de ellas dañinas. Entre estas se encuentran:

Entre estas se encuentran:

Alquitran
Alquitran
Alquitran

En contraste, los vapeadores no producen alquitrán ni monóxido de carbono, y los niveles de partículas finas en el vapor son mucho más bajos. Estudios han demostrado que los usuarios de vapeadores tienen una exposición considerablemente menor a estas sustancias peligrosas, lo que disminuye los riesgos de desarrollar enfermedades graves.

Datos científicos del vapeo

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La Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas es la principal base de datos utilizada para evaluar los datos existentes para una amplia gama de problemas de atención médica.[5] Las revisiones Cochrane sobre la efectividad de los productos de vapeo para dejar de fumar se completaron en 2014, 2016, 2020, 2021, 2022 y 2024. Estas revisiones brindan a los proveedores de salud las herramientas informativas que necesitan para basar decisiones sobre si usar productos de vapeo como parte de los programas para dejar de fumar. 

La Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas es la principal base de datos utilizada para evaluar los datos existentes para una amplia gama de problemas de atención médica.[5] Las revisiones Cochrane sobre la efectividad de los productos de vapeo para dejar de fumar se completaron en 2014, 2016, 2020, 2021, 2022 y 2024. Estas revisiones brindan a los proveedores de salud las herramientas informativas que necesitan para basar decisiones sobre si usar productos de vapeo como parte de los programas para dejar de fumar. 

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Si bien los estudios indican que vapear es significativamente menos dañino que fumar, es importante reconocer que no está exento de riesgos. La nicotina, presente en la mayoría de los líquidos de vapeo, es una sustancia adictiva que puede causar dependencia.

 

Sin embargo, en los adultos, la nicotina no se asocia directamente con el cáncer ni con enfermedades graves a los niveles típicos de exposición. El verdadero riesgo de los vapeadores proviene del uso de líquidos no regulados.

Para minimizar los riesgos, se recomienda que los usuarios utilicen dispositivos y líquidos de vapeo que cumplan con los estándares de seguridad establecidos por agencias reguladoras. Además, las autoridades de salud pública subrayan que los vapeadores son una herramienta para fumadores que buscan dejar o sustituir el tabaco, no un producto destinado a no fumadores o menores de edad.


Conclusión

 

Vapear y fumar no son lo mismo. El factor clave que hace que vapear sea menos dañino es la ausencia de combustión, que elimina la producción de la mayoría de las sustancias tóxicas responsables de las enfermedades relacionadas con el tabaco. Aunque vapear no está completamente libre de riesgos, la evidencia científica respalda que, para los fumadores que no pueden dejar el tabaco por otros medios, los vapeadores representan una opción de reducción de daños considerablemente más segura.

 

Como siempre, es crucial utilizar productos regulados y seguir las recomendaciones de salud pública para maximizar los beneficios del vapeo como una alternativa al cigarro convencional.


  1. Public Health England. "E-cigarettes: An evidence update." 2019.
  2. Royal College of Physicians. "Nicotine without smoke: Tobacco harm reduction." 2016.
  3. Cancer Research UK. "Vaping: what you need to know."
  4. Goniewicz, M. L., et al. "Exposure to nicotine and selected toxicants in cigarette smokers who switched to electronic cigarettes." The Lancet, 2018.
  5. Hajek, P., et al. "A Randomized Trial of E-Cigarettes versus Nicotine-Replacement Therapy." The New England Journal of Medicine, 2019.
  6. McNeill, A., et al. "E-cigarettes: an evidence review." BMJ, 2018
  7. Baker, R.R., A review of pyrolysis studies to unravel reaction steps in burning tobacco. J Anal Appl Pyrolysis, 1987. 11: p 555-573. DOI: 10.1016/0165-2370(87)85054-4
  8. Baker, R.R., Combustion and thermal decomposition regions inside a burning cigarette. Combust Flame, 1977. 30: p. 21-32. DOI: 10.1016/0010-2180(77)90048-7
  9. Oxford English Dictionary online, Available at: https://www.oed.com/dictionary/pyrolysis_n?tab=meaning_and_use (Accessed: 28 June 2024.
  10. Baker, R.R., Product formation mechanisms inside a burning cigarette. Progr Energ Combust, 1981. 7(2): p. 135-153. DOI: 10.1016/0360-1285(81)90008-3
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  12. Lindson, N., et al. Electronic cigarettes for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev, 2024. 1: CD010216. DOI: 10.1002/14651858.CD010216.pub8